This boots are made for walking

¡Tengo mis botitas!

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SuperMoni publicó en su Facebook los nuevos modelos de botas que ha recibido en El Baul de Botero y allá que hice mi pedido on line antes de quedarme sin ellas.

Las recibí puntualmente al día siguiente. Abro mi paquete, me pongo la bota derecha, me subo la cremallera, se queda a medias justo a la altura de la pantorrilla, forcejeo un poco y voilá! Sube hasta arriba. ¡Bravo!. Voy con la izquierda, subo hasta la pantorrilla, forcejeo forcejeo, forcejeo, forcejeo, forcejeo y ¡nada! Que no me puedo subir la cremallera. No me lo podía creer. Estuve una hora reviviendo la escena que protagonizamos unas semanas antes, cuando me pasé por la tienda para probarme otros modelos de botas. En aquella ocasión, Mónica intentaba subirme una bota sin ningún éxito mientras yo juntaba ambos lados pero no se quería mover. Entró una chica a probarse una camiseta, y le pedimos ayuda para intentar subir la bota. Allí estaban ellas dos arrodilladas frente a mí, y yo sentada como si fuera la hermanastra de Cenicienta intentando que el zapato de cristal encajara a toda costa en un pie que, a leguas se ve que no es el suyo; mientras los vecinos del barrio pasaban por delante  y se quedaban mirando, los autobuses a rebosar de gente paraban en el semáforo en rojo que hay justo delante del escaparate de la tienda. Muy pintoresco todo. Pero volviendo a mi casa, a mis botas recién traídas por el mensajero, y a mi pierna izquierda a punto de gangrenarse; al final decido  ir a casa de mi madre con una bota puesta y la otra a medio abrochar (mi madre vive en el piso de al lado). “Mamá, ayúdame con ésto, que tiene que subir sí o sí”. Mi madre: “¿¿¿pero te has comprado unas botas sin probártelas???”. Yo: “Calla, no preguntes. Yo junto los lados y tú subes la cremallera”. Y subió. Ufffffffffffff, menos mal.

Durante un par de días no me las puse porque había elegido otros looks, pero el domingo me estaba yo preparando para mi paseíto, cuando cojo mis botas nuevas. Meto la derecha… hasta arriba a la primera. ¡Bien!. Meto la izquierda… Atascada. Atascada. Atascada. ¡Mecagoenalskdjfalskdjfalsdjf!. Veinte minutos después: Ding Dong!. “Mamá, ayudame con ésto”. “Hija mía, ¿¿¿otra vez???”. Pues sí, otra vez, pero más petético aún, porque en ésta ocasión estaba mi padre en casa y mientras mi madre me ayudaba a subir la cremallera de la bota, él me miraba con esa cara que me pone de “pero tú, ¿cuántos años tienes?”. Le ignoré antes de que formulara esa, o cualquier otra pregunta en voz alta, y me fui con mis botas puestas y la frente bien alta.

Esta mañana sólo he tardado siete minutos en abrochármela. ¡Ya me estoy haciendo con el control!. Felices rebajas a tod@s.

Diana.

 

 

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15 pensamientos en “This boots are made for walking

  1. Hola, para estos caso se puede llevar la bota al zapatero para anchar la caña. O tienes un peligro de romper la cremallera y esto costará mas caro de arreglar. Un saludo. ..Ah, pon las fotos de cómo te quedan las botas. La que tiene puesta no le hace un merecido.

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  2. Pero que dilema, aunque no creas me ha pasado algo parecido yo cuando suelo comprar zapatos me pruebo solo un pie y me llevo a casa y luego uno de ellos me ajusta, mamá dice que tengo un pie más grande jajaja

    Besos

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  3. Hola!! Jeje me he divertido mucho con tu historia. Y es que si. Debemos probarnoa los zapatos antea.de.comprar! Jeje, seguro si las llevas al zapatero puede ayudarte para hacer um poco mas ancho lo de arriba y te queden mejor 🙂

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  4. Que gracioso lo cuentas pero yo si tuviera que hacer esa esfuerzo cada vez que me quiero poner unas botas as cambiaría porque me daría pereza tanto revuelo. Siempre tenemos un pie y una pierna un poco más delgados que el otro y en estos casos se nota mucho, un saludo

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  5. Guapa, lo siento, pero qué pesadilla tener que pasar por esto cada que te pones las botas, no me j..s jajaja pero bueno si te gustan, son cómodas, al final terminarás domesticándolas, eso sí el invierno pronto llegará a su fin, así que a ponérselas todos los días 😀

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  6. Madre mía poberela!! Me ha encantado leerte jajaja porque a mi me solía pasar eso y por esquivar la mirada y la frase, “ya te lo dije” hasta ponía hielo, me ponía plantillas en fin todo por que el zapato encajará como tenía que ser jajaja en fin poco a poco podrás dominar esa cremallera. Un besote.

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  7. Las botas son chulísimas pero hace tiempo que dejé de usar este tipo de botas con cremalleras porque me las veo y me las deseo con mis piernecillas así que he optado por los botines, algo menos calentitos pero más cómodos! Muakss

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  8. Hola Guapa! a mi me gustan las botas pero bueno si batallo con ellas la verdad las descarto jejeje por mas bonitas que esten, soy de no batallar tanto, suelo usar mas zapato bajo, botines o tenis

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